The Boys

Fiat justitia ruat caelum

«Que se haga justicia, aunque caigan los cielos»

Por Rafa Mérida

De todas las series de superhéroes que pululan por las plataformas digitales, con toda seguridad The Boys es una excepción y un soplo de aire fresco entre tantas capas, antifaces y mediocridad seriófila. 

Nunca he tomado parte en la rivalidad entre los 2 grandes estudios, Marvel vs DC Comics, principalmente porque soy de una generación en la que no solían traspasar el Atlántico más que los típicos Superman, Batman, Hulk o Spiderman, y si bien posteriormente tenemos una sobredosis de oferta. Y sí, soy así de viejo.

Por un lado, tenemos a Marvel y su famoso Universo Cinematográfico (UCM). Sin duda, están muy sujetos a las leyes de Disney, propietaria de Marvel Studios desde hace años; para mi gusto hace enormes basuras que no hacen más que fracasar en los cines, pero que encuentran su cobijo en Disney+; somos muchos los que pensamos que se ha infantilizado en exceso, igual que ocurre a otras sagas que han caído en manos de Disney. Star Wars es el ejemplo más claro.

En la cancha de enfrente, DC Comics intenta llevar una línea un poco más épica y glamourosa, pero igualmente se deja llevar por satisfacer en exceso los deseos de los fans, con bodrios como Batman vs. Superman o La Liga de la Justicia, que por mucho que tengan a Ben Affleck o Henry Cavill, y por mucho barniz que les quiera dar después el gran Zach Snyder, se quedan en productos que cumplen su función, entretener a quienes pagan la mensualidad, pero que desde luego no pasarán a la historia del cine.

La serie que nos ocupa es otra cosa. Come aparte. The Boys no es una parodia en sí misma, aunque es un show bastante gamberro y que deja en el lugar que se merece a las grandes franquicias de comics. Para honrar a la tradición, The Boys también está basado en unos comics, poco conocidos, que tuvieron una breve historia entre 2006 y 2007. Desde luego, no parece que tuviesen el mismo éxito que la serie. 

Aunque los principales personajes del comic se mantienen, la serie ha tenido vía libre en la creación de una narrativa propia. Algunos han señalado que se trata de una parodia del Sindicato del Crimen y la Liga de la Justicia de DC. Pero en The Boys, los superhéroes no se esconden en la clandestinidad; todo lo contrario: las personas con poderes constituyen la élite y, en una especie de organización tipo NBA, se agrupan en Ligas, Niveles y se distribuyen en franquicias por los diferentes estados de América.

En la cúspide están Los Siete, encabezados por Patriota y la Reina Maeve, capitanes de los “súpers” más poderosos, y por supuesto también los más perversos. La corporación que los dirige y monetiza es Vought International, un imperio dirigido por magnates sin escrúpulos que no dudan en provocar guerras, matar a civiles y manipular a su antojo todo lo que tiene que ver con sus «activos» para mantener el status y el poder de los Supers sobre el resto de los mortales.

Pero en medio de todo este Orden Mundial siempre surgen detractores, siempre existe una Resistencia que lucha contra el poder establecido. En nuestro caso, tenemos a un grupo de ciudadanos encabezados por Billy el Carnicero, genialmente interpretado por Karl Urban, que irá sumando adeptos y colaboradores para acabar uno a uno con todos los Supers, hasta la victoria final sobre su archienemigo Patriota.

Precisamente Patriota se convierte desde el primer momento en el principal villano de la serie, porque es el superhéroe más poderoso, pero también el más cabrón y depravado. Su complejo de Electra, sus inseguridades y su mala leche son solo equiparables a los poderes que posee, y no parece haber rival que le eche la pata. 

La Reina Maeve es su pareja artística, un personaje muy noble que siempre barre hacia el bien, pero que tiene que lidiar con sus compañeros y jefes, el machismo y valores americanos, pero que con el tiempo revelará su verdadera identidad y le plantará cara al sistema. 

Y después tenemos a un sinfín de personajes despreciables, comenzando por A-Train, protagonista de la primera escena gore de la serie, y adicto a las sustancias. El Profundo, que esconde a un agresor sexual y que sufrirá un calvario hasta encontrarse a sí mismo. Translúcido, a quien pudimos «no-ver» en los primeros capítulos. Negro Oscuro, un personaje siniestro íntimo amigo de Patriota, que progresivamente va entrando en juego cada vez más. Y otros que nos quedamos con ganas de ver, como el Farolero o Mister Marathon. 

Y para completar la formación inicial de Los Siete en esta serie, entra en escena Luz Estelar, en mi opinión el personaje más mediocre y soso de toda la serie. Como todo en sí mismo es una parodia y un troleo continuo, recomendamos huir de los clichés respecto al personaje que encarna esta chica, inocente y pura, que se dará cuenta pronto de la verdadera cara de la Corporación Vought.

Por el camino, iremos desfilando por una serie de fracasos de superhéroes, juguetes rotos y jóvenes promesas defenestradas por Patriota o por la propia corporación. Las temporadas 2 y 3 nos traerán interesantes incorporaciones como Stormfront y Soldier Boy, que son los 2 fichajes estrella y que no defraudan en sus respectivas temporadas.

En la acera de los mortales, el Carnicero y los suyos también son un grupo de medio-delincuentes, los cuales irán adquiriendo habilidades y apoyos hasta conseguir hacerle frente a Vought y a Supers tan poderosos como el mismísimo Patriota. Destacamos a Hughie, Lecha Materna, Frenchie y su misteriosa amiga Kimiko. 

El enfrentamiento, cada vez más igualado, va in crescendo a lo largo de las temporadas, así como las apariciones de actores y actrices famosos como Elisabeth Sue, Giancarlo Esposito, Simon Pegg o John Noble. 

Durante la historia, el personaje de Patriota parece perder cada vez más el apoyo de sus compañeros. Pero sucede que en un arrebato comete una atrocidad en público y se da cuenta de que tiene carta blanca con ellos, que podría asesinar a un bebé en medio de la Gran Manzana y la gente le seguiría idolatrando y aplaudiendo sus asesinatos. 

En ese punto, con manga ancha, se desata como el villano despiadado y cruel que realmente es. Sin máscara y sin filtro. Pero esta no es una historia de luz contra oscuridad, del bien contra el mal, porque los «buenos» también se la fuman en pipa. En resumen, una gozada…

A nivel visual, me encanta la puesta en escena de los Supers y el rollo que pone Vought en los patrocinios y acciones comerciales con sus figuras. Es un despiporre tan falso y tan real a la vez, que traspasa la parodia de la realidad cotidiana.  Estos toques metafísicos, cuando se ríen de la propia industria y de los cánones cinematográficos, son oro puro que los fans apreciamos mucho. 

Y aquí, los guionistas saben que han encontrado un filón. Mención especial al superlativo capítulo de la orgía «Herogasm», una pasada donde ya el guion es tal ida de olla, que te preguntas qué les habrán dado de fumar, o si volverán a superar ese listón algún día. 

Esperamos con atención la llegada de la 4ª temporada, para finales de 2023 o principios de 2024, con fichajazos como Jeffrey Dean Morgan (nuestro querido Negan). Mientras tanto, si eres fan seguramente ya habrás visto la mini-serie de 8 capítulos«The Boys Diabolical», una serie de animación basada en el universo de The Boys, con mucho humor canalla y donde cada capítulo es independiente y dirigido por un director diferente. Te la recomiendo, por supuesto.

Y para terminar, me gustaría destacar el mimo y la libertad creativa que Amazon Prime está dando a los creadores de la serie. En un país tan puritano como USA, y con un gigante como Amazon detrás, es sorprendente cómo se tratan algunos tabúes sexuales y la violencia extrema en esta serie. Esto es entretenimiento y acción de verdad. Parafraseando el lema de Los Siete, «Que se hagan series así, aunque caigan los cielos».

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