Nocturama. El Torcal de Antequera, donde la Naturaleza cobra vida

Fotografía: David Crespo.
Texto: Antonio J. Guerrero

Fue mar y sus fondos formaron formas increíbles de piedras que se contemplan hoy.

Entre tanta pandemia y confinamiento, ¿y si nosotros somos los que sobramos?. Pudimos recorrerlo tras tres meses cerrado al público y estaba más lleno de vida que nunca. No recordamos tanta fauna y flora juntas que habían eliminado los caminos que el hombre establece para poder recorrerlos. Era buscar una piedra donde pisar para realizar tu fotografía y encontrarte cabras o incluso vacas. Creemos que no le pudo venir mejor esos tres meses sin visitas, para recuperar su esplendor dentro de una vida donde la humanidad lo invade todo.

Es un lugar ideal para ir en familia y con amigos, desconectar el móvil y disfrutar de la naturaleza. Es viajar entre un mundo fantástico, creado por composiciones de piedra que te dejan viajar por la imaginación de las mil formas que te inducen a pensar qué ven tus ojos. Bajo el sol, la niebla, la luna, la nieve o las estrellas, se reproducen imágenes espectaculares que lo hacen un lugar mágico. 

Situado a 14 kilómetros del casco urbano de Antequera y acceso por carretera hasta lo más alto. Es único en el mundo, donde encierra un bosque encantado de imágenes que forman las piedras calizas que en su día estuvieron bajo el mar emergido a causa de los plegamientos alpinos en la Era Terciaria y que emergieron al cielo. Ha sido calificado por diversos y acreditados especialistas, como un lugar único en el mundo y obliga a Fernando Arrabal a calificar Antequera como «Síntesis perfecta de lo divino y lo humano» refiriéndose a El Torcal de Antequera y los Dólmenes.  

Forma parte del triángulo formado junto a los Dólmenes de Antequera y la Peña de los Enamorados como el primer enclave Patrimonio Mundial de la UNESCO en la provincia de Málaga. Ofrece un centro de recepción de visitantes donde explica su formación y una zona de observación astronómica. Pero lo mejor es poder dejarte llevar a descubrir sus encantos, con calzado apropiado y ropa, y poder ver los mismos rincones a diferentes horas. En un mundo con mascarilla, es una maravilla el poder ir, sin prisa, y disfrutar lo que la Naturaleza nos regaló a base de agua, piedra, aire y el cielo estrellado.    

         

Autores

,
Participa en Maraña compartiendo este contenido:
Ir arriba