Lynch_

Texto: David Crespo

De espíritu renacentista de David Lynch, se ha encontrado siempre en un estado insaciable por el deseo de expresarse a través del cine como director y guionista, además de animador, literato, escultor, fotógrafo y grabador. En los últimos años, ha seguido explorando a través de la música, pintura y todo hay que decirlo, youtuber también ha sido una de sus últimas disciplinas a explorar.

Un personaje que ha conseguido ser uno de los referentes culturales dentro del surrealismo imprescindibles junto a nombres mayúsculos como Buñuel, Dali, Fellini o Dulac entre otros. Ademas de tener un carisma personal arrollador que atrae miradas y oídos de todo lugar y época.

Tras realizar varios cortos, Lynch rueda en 1977 su primer largometraje titulado Eraserhead, en el que trabaja durante cinco años y llega a convertirse en película de culto dentro del surrealismo postapocalíptico.

Es una cinta antinarrativa y totalmente inclasificable, por momentos parece una parodia, un filme de horror, surrealista, experimental, todo eso a la vez. Básicamente el director pone las cartas sobre la mesa y expone al mundo sus propias reglas personales e intransferibles que como dicen muchos, tuvo un debut deslumbrante y suicida.

Lynch afronta después su primera gran producción de alto presupuesto con actores como John Hurt, Anthony Hopkins, en The Elephant Man. La cinta rodada en blanco y negro, formato en el que el director se encuentra siempre cómodo, cosechó un gran éxito y obtuvo varias nominaciones al Óscar, incluidas las de mejor director y mejor película.

Después de este proyecto llegó uno de sus momentos de inflexión mas importantes de su vida con Dune, película por la cual le hizo replantearse en qué lugar quería estar dentro del cine, este proyecto tan comercial y alejado de su linea, hizo que volviera a la rueda de trabajos más personales. Los cuales fueron aclamados como Blue Velvet, que supone su segunda nominación al Óscar como mejor director. Con claras simbologías a Buñuel desde el principio, con esa oreja amputada llena de hormigas. Lynch tiene la capacidad en su cine de crear una presencia a través de una ausencia, y en este metraje también nos atrapa con esa evocación llevada con una bellísima Rosellini.

Con Wild at Heart, gana la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1990, sin embargo, se dará a conocer al gran público con una serie qué marcó a toda una generación, Twin Peaks, verdadero hito televisivo de los 90. Aquí el director democratiza su especial percepción del lenguaje de ensoñación surrealista y lo envuelve en un apasionante «culebrón» lleno de personajes tan atractivos como rocambolescos.

En su filmografía, muestra de manera obsesiva el lado terrorífico del ser humano, en todas sus perspectivas donde destacan títulos como Lost Highway y la obra maestra de Mulholland Drive, con la que consiguió ser nominado al Óscar como mejor director por tercera vez y personalmente, una de mis cinco películas favoritas que deberían pervivir siempre.

Pensada en origen como una teleserie, la película Mulholland Drive acabó convertida en una única cinta, donde Lynch utilizó todo sus recursos para construir su obra cautivadora, dramática, inquieta y erótica que admiró a los mas exigentes cineastas del mundo.

Lynch utiliza en sus películas imágenes líricas o absolutamente desagradables al mas puro estilo Buñuel, a veces salpicado con su sentido del humor, macabro, descarado y retorcido, pero la maestría tras la cámara nos transmite con sutileza todos esos momentos. Por eso hay que aparcar los prejuicios sobre el cine ya conocido y dejar a un lado la necesidad de coherencia.

El director trabaja dentro del telón de la América más profunda y desarrolla sus personajes desde el punto de vista onírico, insólitos personajes con sus extraordinarias costumbres y los misterios que guardan. Todo regado por la creación de atmósferas musicales de autores como David Bowie, Chris Isaak y Angelo Badalamenti.

Antes de estrenar la continuación de la serie de televisión Twin Peaks, Lynch dijo en una entrevista para un periódico australiano que considera que ya no hará más cine, tras los muchos cambios que vivió la industria en los últimos años.

«Las cosas han cambiado mucho. Muchas películas no lo hicieron bien en taquilla aunque hubieran sido buenas películas y lo que funcionaba bien en taquilla no eran cosas que me gustaría hacer»

Es imprescindible en la cultura cinematográfica tener siempre en la memoria las películas de Lynch que nos dejan uno de los legados más ricos en el cine surrealista y onírico. Solo nos queda seguir investigando en este genero que él ha hecho único y que otros directores modernos nos traen sus referencias en películas como Light House, Vivarium, Beyond the Black Rainbow o Holy Motors.

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