Terror elevado a Infinito

Por Rafa Mérida

Pocas experiencias resultan tan contradictorias como disfrutar de una película de terror: pagamos por pasar miedo, buscamos lo que nos perturba y nos hace pasar un rato de incomodidad, incluso pánico. Pero hay una variante del género que va más allá del susto fácil y la sangre gratuita, una que utiliza el terror psicológico, sin monstruos, sangre ni efectos especiales vistosos, más bien como un cine de serie B en el que tienen más importancia la atmósfera, una cuidada fotografía y una puesta en escena para provocar una sensación agobiante en el espectador. Se llama terror elevado, y se ha convertido en mi subgénero favorito.

El término, aunque ha sido denostado por muchos críticos, se acuñó a través de las redes sociales entre los cinéfilos, y se perfiló cuando la plataforma gafapastil Filmin creó una colección de más de 40 películas denominadas «terror elevado».

Misa de Medianoche

En realidad, dentro de esta lista había películas con pocos rasgos en común, más bien un compendio de «terror moderno» mezclado con mucho arte. Pero como en esta vida nos encanta etiquetarlo todo, el palabro se timbró y se ha venido utilizando para clasificar a un estilo de cine de autor, que ha existido siempre, desde los tiempos de La Semilla del Diablo, El Resplandor, Los Otros, El Proyecto de la Bruja de Blair o Señales, entre otras muchas.

Este cine tan poco fantástico, a veces se hace con muy pocos recursos de acción y escaso de efectos, no recurre al gore, se aleja de las slash-movies o de los temidos jump-scares (el cine de sustos). Ofrece un terror mucho más inteligente, que apela a los miedos más primarios del ser humano: la muerte, la enfermedad, la pérdida de un ser querido, la locura, el aislamiento. Un cine que incomoda porque habla de cosas reales, aunque las vista con un trasfondo sobrenatural.

No es un género para todo el mundo. Requiere paciencia, disposición a dejarse llevar por una atmósfera que a veces tarda en construirse, y cierta tolerancia a las películas que no resuelven todo lo que plantean. Pero cuando funciona, cuando esa tensión acumulada encuentra su punto de ebullición, la experiencia es difícil de olvidar. Y eso, en el cine de terror, no es tan habitual como debería.

Los arquitectos del miedo moderno

Si hay nombres propios que han definido el terror elevado contemporáneo, son tres: Mike Flanagan, Ari Aster y Jordan Peele. Directores con estilos muy distintos entre sí, pero con un denominador común: han conseguido que el cine de terror vuelva a ser una conversación seria sobre el ser humano.

Mike Flanagan es quizás el más prolífico y el más accesible de los tres. Nacido en Salem (sí, el de Salem’s Lot) ha construido una filmografía obsesionada con el duelo y la adicción, temas que en sus manos adquieren una dimensión casi espiritual. Aunque es más conocido por su trabajo en series para Netflix —La maldición de Hill House, Misa de medianoche—, de su trayectoria en el largometraje yo destacaría Doctor Sueño, la secuela de El resplandor que nadie esperaba y que resultó ser mucho mejor de lo que nadie imaginaba. Flanagan tiene un don especial para los personajes rotos y para las familias que guardan secretos demasiado grandes. Y sobre todo, sus puestas en escena son puro arte visual.

Midnight Mass

Ari Aster llegó al género con la fuerza de un meteorito. Hereditary (2018) ha sido una de las películas de terror más aclamadas de los últimos años, y Midsommar (2019) confirmó que no se trataba de un golpe de suerte, una orgía visual digna del Gran Salón de Odín. Su cine es deliberadamente incómodo, denso, a veces casi insoportable, y está construido sobre una idea central: el horror como proceso de desestructuración familiar. Herencias, maldiciones y mitos. 

Jordan Peele es el caso más singular de los tres. Antes de dirigir Déjame salir (2017) era conocido principalmente como humorista, lo que hacía aún más sorprendente la madurez y la precisión con la que construyó ese debut. Su cine incorpora una capa que los otros dos no trabajan de la misma manera: la crítica social y racial, el racismo, la vigilancia y el poder. Nosotros y Nope han ido ampliando su universo en direcciones cada vez más ambiciosas, convirtiendo a Peele en uno de los cineastas más interesantes del panorama actual, muy por encima de las etiquetas de género o raciales. Peele hace cine de terror sobre lo que significa ser negro en EE.UU.

Mi ranking de terror elevado

Lo que encontraréis a continuación es una selección personal de películas que considero representativas de este subgénero, en riguroso orden de puntuación de Rotten Tomatoes. No pretende ser una lista exhaustiva ni definitiva, sino un punto de partida: una invitación a explorar un tipo de cine que, si todavía no os ha atrapado, tiene muchas papeletas para hacerlo.

Sinners (Ryan Coogler, 2025) 

Ryan Coogler se aleja del universo bodrio-Marvel para hacer algo completamente distinto y, de paso, llevarse cuatro Oscars. Una película de época ambientada en el Mississippi de los años 30 que mezcla vampiros, blues y la historia de la América negra con una energía que pocas películas de terror tienen. Para verla en el formato más grande que puedas encontrar y con buen equipo de sonido.

Sinners

Get Out (Déjame salir) (Jordan Peele, 2017) 

Un chaval negro va a conocer a la familia blanca de su novia. Todo el mundo es encantador. Tan encantadores como un aniversario de VOX. El debut de Jordan Peele como director es una de esas películas que funciona en varios niveles a la vez y que, una vez vista, no se puede dejar de recomendar.

Déjame salir

Nope (Jordan Peele, 2022) 

La más rara y ambiciosa de Peele. Difícil de resumir sin restarle gracia, así que digamos que tiene OVNIs, un rancho en California, actores negros y unas imágenes que se te quedan grabadas a fuego. O te flipa o te parecerá un mojón, pero es de las que no se olvidan.

Nope

Talk to me (Háblame) (Danny y Michael Philippou, 2022) 

Un grupo de adolescentes australianos descubre un juego que no deberían haber descubierto. Los directores son dos youtubers reconvertidos en cineastas, lo cual dice mucho del mundo en que vivimos, y el resultado es una de las experiencias más TOP del terror reciente.

Háblame

Heretic (Scott Beck y Bryan Woods, 2024) 

Dos jóvenes misioneras llaman a la puerta equivocada. Hugh Grant está irreconocible, en el mejor sentido posible. Terror de salón, casi todo en una habitación, y que funciona de maravilla.

Heretic

The Witch (La Bruja) (Robert Eggers, 2015) 

Una familia puritana, el bosque, y la sensación permanente de que algo va muy mal. Lenta, oscura y agobiante, es el tipo de película que no asusta con sustos sino con una atmósfera que se mete por los poros y no suelta. Obligatoria.

La Bruja

The Lighthouse (El faro) (Robert Eggers, 2019) 

Dos hombres atrapados en un faro durante una tormenta. Blanco y negro, formato casi cuadrado, y Willem Dafoe y Robert Pattinson absolutamente desatados. Una rareza que hay que ver al menos una vez en la vida.

El faro

Hereditary (Ari Aster, 2018) 

La película que puso a Ari Aster en el mapa y de paso dejó a medio mundo sin dormir. Una familia, un secreto y Toni Collette sirviendo con una de las actuaciones más perturbadoras que se recuerdan en el género. De las que no se olvidan.

Hereditary

Presence (Steven Soderbergh, 2024) 

El de Ocean’s Eleven metiéndose en el terror elevado, y metiéndose bien. Toda la película está rodada desde el punto de vista de una presencia invisible que habita una casa. Como Los Otros, pero sin Nicole Kidman. Sin música de susto, sin efectos especiales. Inquietante de una forma difícil de explicar.

Presence

Longlegs (Osgood Perkins, 2024) 

Aunque aquí Nicholas Cage se parece a bote pronto a Joaquín Reyes en Celebrities, es un papelón. La película más bipolar de la lista: hay quien la adora y hay quien salió del cine con cara de haberla pasado mal de otra manera. Lo que nadie discute es que la atmósfera te taladra la cabeza y no se va fácilmente.

Longlegs

Midsommar (Ari Aster, 2019) 

La película de terror más luminosa y exterior de la historia, y eso solo ya es un logro. Un festival de verano en Suecia que empieza raro y acaba siendo una de las experiencias más turbulentas que puedes tener sentado en un sofá.

Midsommar

It’s What’s Inside (Lo que hay dentro) (Greg Jardin, 2024)

Un tipo al que nadie había visto desde la universidad aparece en una fiesta con una maleta misteriosa. Lo que empieza como un juego acaba siendo otra cosa completamente distinta. Está en Netflix, es bastante gamberra, y tiene el mérito de hacer algo que parece imposible con un argumento tan básico.

Lo que hay dentro

Smile y Smile 2 (Parker Finn, 2022, 2024)

Una psiquiatra atiende a una paciente que afirma ver a gente sonriéndole de una manera que no es normal. Dientes, dientes, que es lo que les jode. A partir de ahí, todo se complica. Aunque parezca una premisa demasiado tonta, cuando la veas conseguirá que la sonrisa de un desconocido te ponga nervioso durante días.

Smile 2

Knock at the Cabin (Llaman a la puerta) (M. Night Shyamalan, 2023)

Una familia de vacaciones en una cabaña recibe la visita de cuatro desconocidos con una petición imposible. Shyamalan en modo contención, con muy pocos personajes y un dilema moral que va apretando a medida que avanza la película. De sus películas más directas y efectivas.

Llaman a la puerta

La autopsia de Jane Doe (André Øvredal, 2016)

Un padre y su hijo, forenses, reciben el cadáver de una mujer sin identificar y empiezan a practicarle la autopsia. Lo que van descubriendo no tiene explicación. Toda la película transcurre en el mismo sótano y es una de las propuestas más claustrofóbicas y bien resueltas del género. Para verla sí o sí.

La autopsia de Jane Doe

Weapons (Zach Cregger, 2025) 

El director de Barbarian vuelve con algo más ambicioso y, si cabe, más desconcertante. Una noche, todos los niños de una misma clase desaparecen a la vez, a la misma hora. La película sigue a varios personajes de la comunidad afectada y va construyendo un misterio que no para de apretar. Una de las mejores películas del año pasado.

Weapons

It Follows (David Robert Mitchell, 2014)

Una de las historias más originales del terror moderno: algo te persigue, siempre a pie, siempre en línea recta, y solo tú puedes verlo. Lenta, angustiante y con una banda sonora de sintetizadores que se mete en el cerebro. De las que funcionan porque lo que no ves da más miedo que lo que ves.

It follows

Sinister (Scott Derrickson, 2012)

Un escritor de true crime se muda con su familia a la casa donde ocurrió el crimen que está investigando. Y encuentra algo que no debería haber encontrado. ¿Qué podría salir mal? Una de las películas de terror más valoradas de los últimos quince años, con una escena en particular que es difícil de olvidar.

Sinister

Relic (Natalie Erika James, 2020)

Una madre y su hija viajan a la casa familiar al enterarse de que la abuela ha desaparecido. Lo que encuentran allí no tiene fácil explicación. Una película sobre el deterioro cognitivo y el miedo a perder a los que quieres, envuelta en un terror doméstico que va creciendo sin prisa pero sin pausa. 

Relic

Run (Corre) (Aneesh Chaganty, 2020)

Una chica en silla de ruedas empieza a sospechar que su madre, que la ha cuidado toda la vida, le está ocultando algo. Sarah Paulson está inquietante. Un thriller de tensión progresiva que funciona muy bien dentro de un presupuesto muy modesto.

Corre

La Sustancia (Coralie Fargeat, 2024)

Una estrella de televisión en declive descubre un suero que promete una versión mejorada de sí misma. Lo que viene después es una de las experiencias más extremas, más incómodas y brillantes del cine de terror reciente, con una dupla Demi Moore y Margaret Qualley impresionantes.

La Sustancia

Backrooms (Kane Parsons, 2026)

El fenómeno de internet de los pasillos infinitos y las luces fluorescentes llega al cine de la mano de A24 y de Kane Parsons, el youtuber que con veinte años se convirtió en el cineasta más joven en liderar la taquilla americana. Terror de espacio liminal, claustrofobia y la sensación de que el mundo normal ha quedado muy lejos.

Backrooms

Terror en dosis semanales

En formato serie, estas son las que más me han gustado en los últimos años:

The Haunting of Hill House (La Maldición de Hill House) (Mike Flanagan, 2018)

La serie que convirtió a Mike Flanagan en el referente del terror televisivo moderno. Una familia vuelve a la mansión donde vivieron de niños y donde ocurrió algo que los marcó para siempre. Flanagan consigue que una historia de casas encantadas se proclame como una de las mejores series de terror que se han hecho nunca, sin discusión.

La Maldición de Hill House

The Fall of the House of Usher (La Caída de la Casa Usher) (Mike Flanagan, 2023)

Flanagan adapta a Edgar Allan Poe y monta una historia sobre una familia de ricachones farmacéuticos a la que le empieza a pasar cosas muy chungas. Más oscura y gamberra que Hill House, con un reparto que incluye a buena parte de sus actores de cabecera. Un festín para fans del director, de matar a pijos y de Poe.

La Caída de la Casa Usher)

Midnight Mass (Misa de medianoche) (Mike Flanagan, 2021)

Un pueblo pequeño en una isla recibe la llegada de un nuevo sacerdote y empieza a experimentar milagros que no saben muy bien cómo explicar. La serie más personal de Flanagan, una reflexión sobre la fe, la adicción y la muerte envuelta en terror puro con un invitado sorpresa. Algunos de los monólogos más impresionantes que ha dado una serie de televisión en los últimos años.

Misa de medianoche

Hannibal (Bryan Fuller, 2013-2015)

Técnicamente no es terror, pero tiene más atmósfera por minuto que la mayoría de las películas de esta lista. El FBI utiliza a Hannibal Lecter como consultor para cazar asesinos en serie sin saber que está hablando con uno. Visualmente es de otro planeta: cada escena parece un cuadro. Cancelada injustamente en su tercera temporada y con un final que todavía duele.

Hannibal

The Terror (David Kajganich, 2018)

Una expedición de la Marina Real Británica queda atrapada en el Ártico a mediados del siglo XIX. El frío, el aislamiento y la falta de recursos ya serían suficiente pesadilla, pero encima hay algo más acechando en el hielo. Basada en hechos reales con una capa sobrenatural encima, y con Jared Harris haciendo uno de los mejores trabajos de su carrera.

The Terror

From (John Griffin, 2022)

Un pueblo en medio de la nada del que nadie puede salir. Los que llegan por accidente se quedan atrapados, donde salen criaturas con dientes hasta en los bolsillos, vestidos con ropa vintage y con ganas de pasar la noche en blanco. Una premisa sencilla que la serie va complicando temporada a temporada con una mitología cada vez más densa y enrevesada. A ver cómo nos explican todo este sarao en la 5ª temporada.

From

Servant (M. Night Shyamalan, 2019-2023)

Una pareja de Filadelfia contrata a una niñera para cuidar a un muñeco bebé que la madre trata como si fuera real. Lo que parece una historia sobre un trauma se convierte en algo mucho muy bizarro, con Shyamalan como productor y la serie manteniendo la tensión durante cuatro temporadas en un espacio casi siempre limitado a una sola casa, con el compadre de Harry Potter haciendo de cuñao alcohólico y vicioso y donde no sabes si da más miedo la madre o la niñera.

Servant

The Outsider (El visitante) (Richard Price, 2020)

Basada en Stephen King. Un crimen brutal en un pueblo tranquilo, un sospechoso con coartada imposible, y una investigadora que empieza a ver cosas que no tienen explicación racional, con rollos adivinatorios. De las mejores adaptaciones de Stephen King que se han hecho para televisión.

El visitante

Them (Ellos) (Little Marvin, 2021)

Una familia negra se muda a un barrio blanco y pijo de Los Ángeles en los años 50. El acoso al que se ven sometidos por parte de los vecinos ya es algo aterrador de por sí, pero encima la casa tiene vida propia. En la línea de Jordan Peele, mezcla racismo y terror sobrenatural con una contundencia brutal. Encantadora la vecina de enfrente, y serie muy recomendable.

Ellos

The Leftovers (Damon Lindelof, 2014-2017)

De manera random, el 2% de la población mundial desaparece sin explicación un día cualquiera. La serie no va sobre eso: va sobre los que se quedan y sobre cómo se vive con algo que no tiene respuesta, las sectas y la necesidad de pasar página. No es terror en sentido estricto, pero genera una angustia existencial que pocas series consiguen. Una de las grandes series de la televisión reciente.

The leftovers

Yellowjackets (Ashley Lyle y Bart Nickerson, 2021)

Un equipo de fútbol femenino sobrevive a un accidente de avión en medio del bosque canadiense. La serie alterna entre lo que pasó entonces y lo que están viviendo ahora, décadas después. Supervivencia, traumas, secretos y algo que quizás no tiene explicación racional. 

Yellowjackets

Severance (Separación) (Ben Stiller, 2022)

Una empresa ofrece a sus empleados la posibilidad de separar quirúrgicamente los recuerdos del trabajo de los del resto de su vida: dentro de la oficina no saben nada de lo que ocurre fuera, y viceversa. Lo que parece una solución perfecta para el equilibrio laboral se convierte en algo mucho más oscuro. No es terror en sentido estricto, pero tiene una tensión kafkiana que no suelta en ningún momento. Una de las series más originales de los últimos años, con una segunda temporada que ya se pasa el juego.

Separación

Bates Motel (Carlton Cuse y Kerry Ehrin, 2013-2017)

La historia de Psicosis y de cómo Norman Bates se convirtió en lo que conocemos. Contada desde el principio y ambientada en un pueblo de Oregon donde madre e hijo llegan a montar un motel con más problemas que un libro de Matemáticas. Con dos actorazos, Freddie Highmore y Vera Farmiga, que es la madre del chaval. Va de menos a más, la relación entre los dos protagonistas tiene algo que no cuadra desde el primer capítulo.

Bates Motel

Eso es todo, amigos

Pues hasta aquí el repaso. Si después de leer esto todavía piensas que el terror es un género de segunda, es que no has visto las películas adecuadas. Te acompaño en el sentimiento. Y si aun así te fascina tanto como a mí, aquí tienes lista para rato: no hay excusa.

Mientras tanto, apaga las luces, sube el volumen y que no te dé miedo pasar miedo.

Autor

  • Diseñador web y buena persona. Aficionado al urban art, los videojuegos muy retro, el género zombie y las series.

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