Surrealismo de escaparate y otros absurdos

Fotografía y texto: Rafa Cabrera

Tengo cierta fijación hacia el escaparatismo, supongo que es una de las inofensivas fobias que arrastro: escaparates con maniquíes agresivos, ligeros de ropa, eróticos, modernos, hiperrealistas, algunos sin cabeza, sin brazos, sin piernas, incluso cabezas sin cuerpo. Pero aquellos cubículos que despiertan en mí un mayor interés son los que me transportan al inframundo del escaparatista, espacios minimalistas, abigarrados, excesivos y surrealistas, cual spoilers del interior y de las fantasías que dentro atesoran. Es precisamente en ese momento de conciencia cuando surgen en mí algunas preguntas: ¿estará éste a la altura de lo sugerido? ¿será el dependiente o dependienta de Soria? ¿sería yo capaz de atreverme con la propuesta? ¿me veo embutido en ella?… Pues creo que no, humildemente no me veo. Sería tan tajante como aseveraba una pintada en la fachada de un renombrado y reputadísimo establecimiento de prendas íntimas: «La talla 38 me apreta el chocho». 

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