Science Ocultum

Un proyecto estenopeico de Pepe Ruz

La fotografía sufrió una larga gestación desde los primeros conocimientos del fenómeno de la imagen formada en el interior de la cámara oscura. Tuvieron que pasar muchos siglos para que los avances técnicos permitieran proceder la extracción de las imágenes lumínicas formadas de forma perdurable, dando paso al uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la humanidad. El nacimiento de la fotografía y su evolución imparable.

Por el camino, la fotografía desde su inicio hasta la actualidad ha pasado por diferentes fases, o eslabones que han configurado las identidades y aplicaciones fotográficas hasta nuestros días. 

A diferencia de otros ámbitos tecnológicos que desechan por selección evolutiva los pasos anteriores, en el caso de la fotografía permanecen, y pueden ser utilizados o incluso reivindicados como herramientas de expresión y experimentación, siempre novedosos, actuales.

Uno de esos eslabones es la fotografía estenopeica, también conocida por el termino anglosajón de pin-hole, que encuentra un aliado perfecto en la actualidad con el medio digital, propiciando la convivencia, la hibridación.

La ausencia de lentes, la falta de definición, el foco infinito, la necesidad de largas exposiciones… entre otras cualidades otorgan a esta practica fotográfica una identidad única, que la convierte en una fuente inagotable de posibilidades estéticas y totalmente contemporáneas.

El proyecto «Science Ocultum» hace mención directa a las ciencias ocultas en su vertiente metafísica vinculada al mundo de los sueños, una experiencia donde el subconsciente elabora una serie de situaciones inesperadas, plagadas de incertidumbre que nuestra censura interna nos impide recordar. Nuestras experiencias, una vez «soñadas» quedarán registradas en el subconsciente cerradas bajo llave.

Esta colección de imágenes intenta recrear estos estados fuera de la lógica de la realidad y su posible interpretación simbólica. Cada imagen actúa como una invitación, una puerta de entrada a una experiencia olvidada pero quizás vivida, como si rescatáramos un fotograma de una película que no recordamos haber visto, pero que nos resulta familiar. 

Las imágenes se encuentran, se encadenan y arrastran unas a otras, de tal forma, que pareciendo que lo hacen sin orden, acaban  generando un discurso con una finalidad y amplitud al que el lenguaje formado únicamente por palabras nunca podría aspirar. Aunque ya sabemos que la realidad no es más que un relato, puro lenguaje.

Este proyecto fotográfico se basa en la materialización de imágenes, fruto de la experiencia de enfrentar dos espacios de naturaleza opuesta, por un lado una cámara luminosa de forma cúbica y por otro una cámara oscura.

El primer espacio, actúa como un escenario, donde se desarrollan las invocaciones en forma de luces cambiantes, proyecciones o incluso pequeños objetos o superficies traslúcidas, que se mueven durante la exposición, la situación.

El segundo, la cámara estenopeica, actúa como receptor de las experiencias que suceden en el espacio representativo, la escena. En el interior de la cámara se genera una proyección en movimiento cuya luminosidad va afectando gradualmente al material sensible, creándose una imagen latente.

En este momento el azar y la intuición se hacen responsables de los resultados, que se comprueban con el posterior proceso químico.

Este proyecto, gestado durante el confinamiento del pasado año, supone un alejamiento total a lo que tenemos entendido como la fotografía en su relación con lo real, espacio común de relación. En este caso la realidad se revela ante nuestros ojos convirtiéndose en experiencia ficticia, una recreación de un mundo onírico e intangible. El ansia de ver nos lleva a lugares inesperados.

La falta de automatismos y sistemas de control de la exposición que caracterizan a la fotografía estenopeica son el aliado perfecto para la búsqueda de una identidad propia. Una labor inevitable para la magnificación de este medio de expresión, que poco a poco, y cada vez más se va haciendo popular a través de la proliferación de talleres, charlas y convocatorias que van generando un interés y una práctica en expansión.

Pero cuidado, la fotografía estenopeica puede generar adicción.

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