Retratos. Óscar Fernández Orengo

Óscar Fernández Orengo. Fotógrafo.

Mi interés por la fotografía llegó a través de mi gran pasión por el cine. Desde bien adolescente nunca escondí mi gran ilusión por llegar algún día a dirigir películas. Que ambas disciplinas artísticas se fusionaran en una sola era una cuestión de tiempo.

Sobre la fotografía, lo que más me interesó fue el género del retrato a la vez que su singular y valiosa capacidad para construir una memoria compuesta de imágenes fijas. Precisamente este amplio concepto de memoria ligada a la fotografía documental sobre una parte del mundo del cine se convirtió en mi proyecto personal fotográfico más querido y ambicioso, un proyecto tan inabarcable como interminable al que dedicaré toda mi vida. Asumir esta responsabilidad y compromiso bajo una constancia férrea procurando que este gran archivo fotográfico siga creciendo exponencialmente cada año. 

Mi preferencia para el retrato es en sus lugares y espacios más cotidianos, esos que transita todos los días o los que visita de vez en cuando. Crear un clima de confianza mutua es esencial para mí, disipar la incomodidad o la timidez de posar frente a una cámara fotográfica en manos de un extraño. Otro factor considerable para hacer un retrato es el tiempo, al menos disponer del suficiente para buscarlo a través de la mirada, el retrato nunca sabes dónde está o si este finalmente aparecerá. Tal vez lo hallamos en un gesto de sus manos, en su mirada que esquiva el eje de la cámara o en su mirada directa para desafiar a quien le mira, lo podemos encontrar en ese delicado equilibrio entre el cuerpo y el espacio que ocupa.

La armonía de los elementos en cuadro, la luz precisa para invocar a la belleza y la dirección e intención de la mirada de quien retratamos. Todo esto forma parte del retrato.

En el año 1993 me compré mi primera cámara fotográfica y desde entonces no he parado de hacer fotografías. La serie de retratos que aquí muestro forman parte de un proyecto fotográfico que llevo años realizando que lleva por título «Somos cultura». Están realizados con una cámara Hasselblad 500 CM, en formato 6×6 y película en blanco y negro. Pienso que el  cine, la música, la literatura, las artes plásticas, el teatro y la cultura en general nos enriquecen y nos forman como personas, potenciando nuestra mirada, nuestra sensibilidad y nuestro pensamiento crítico. La cultura nos hace más humanos en un mundo ya tan desquiciado y deshumanizado por eso la gran importancia para mí de transmitir esta idea a través de la  única herramienta que he aprendido a utilizar correctamente.

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