California Dreamin’

Imágenes y texto: María Luisa Beneytez

Aunque he desarrollado gran parte de mi carrera artística en el campo de la pintura y más concretamente en la pintura de paisaje, llevaba varios años sin pintar; pintaba, sí, por supuesto, quien me conoce sabe que es algo que forma parte de mí, como algo inevitable, pero me refiero a la experimentación pura en el campo de la Pintura. 

Comenzaron  a interesarme otros materiales, como el papel, la tinta, los lápices y cambié la representación de espacios, por la representación del YO, de mis inquietudes como mujer y como mujer artista. Y si bien, esas inquietudes se plasman en las obras de los artistas (se represente lo que se represente, el alma queda impresa de manera inconsciente). Llegados a este punto, necesitaba plasmar mi interior de forma contundente y rotunda; necesitaba abrir mi pecho y gritar mirando al cielo. Y así lo hice.

Pasaron cinco años y al igual que pasó con anterioridad, hubo un punto de inflexión en mi carrera artística que me pedía volver a los pinceles; esta vez no de manera abrupta, como una explosión o impulso incontrolable, sino en forma de proceso lento y complejo, como cuando la serpiente va mudando la piel hasta que llega un momento en que ésta se desprende del todo por gracia y obra de una rama o cualquier saliente de una roca, o incluso un vallado.

Y aunque ese proceso no fuera repentino, sí que recuerdo exactamente cuándo se desprendió la primera escama. Fue durante una visita a la exposición que tuvo el artista Miguel Gómez Losada en la Galería Birimbao titulada «Escandinavia», allá por la primavera de 2019. Encontré tanta belleza y poesía contenida en una obra dotada de una sutileza y sencillez sublimes, que pensé para mi «me encantaría pintar así». Y ya en mi cabeza no paró de ronronear la necesidad de pintar, pero pintar de verdad, con el corazón. Y así lo hice.

El planteamiento de qué pintar para mí no es simple pero es muy apasionante; lanzarte a bucear en los rincones de tu mente, darle continuamente vueltas a la cabeza con esa idea que haga saltar la chispa, puede resultar y de hecho es muy agotador, sin embargo, para los artistas este momento resulta ser como una auténtica búsqueda del tesoro.

Tenía claro que quería pintar paisaje urbano, adoro la arquitectura, pero ¿plasmar los escenarios de dónde? ¿Qué tipo de ambiente? Y en cuanto me formulé esas dos preguntas, lo tuve claro. Una de las cualidades principales de las artes plásticas, y de cualquier tipo de arte, es plasmar lo que no ha sucedido. Dar vida a lo imaginado, lo deseado y ofrecer una realidad alternativa. Y así lo hice.

Siempre he deseado pasearme por las calles de San Francisco o Los Ángeles, imbuirme de ese «je ne sais quoi» que siempre me ha inspirado la Costa Oeste, el cine, la música… Y mientras espero a que ese deseo se haga realidad qué mejor forma que viajar, además con todos los filtros posibles y libre de decepciones, que hacerlo a través de la pintura.

Siempre he deseado pasearme por las calles de San Francisco o Los Ángeles, imbuirme de ese «je ne sais quoi» que siempre me ha inspirado la Costa Oeste, el cine, la música… Y mientras espero a que ese deseo se haga realidad qué mejor forma que viajar, además con todos los filtros posibles y libre de decepciones, que hacerlo a través de la pintura.

Disfruten del viaje.

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