Música, territorio y comunidad
Texto: Jose Antonio García Salguero (Alcalde de La Taha)
Ilustración: Emily Pranger
Fotografía: Rafa Cabrera
Al Taha Festival comenzó a tomar forma en 2023, cuando asumí la Alcaldía de La Taha. Desde el principio tenía claro que uno de nuestros grandes retos debía ser generar vida en nuestros pueblos, atraer visitantes y contribuir a la economía local, pero sin renunciar a aquello que nos hace diferentes. Al contrario: haciendo de nuestra identidad el punto de partida.
Así nació la idea de crear un festival de música que no necesitara grandes escenarios, porque nuestros escenarios ya estaban aquí: las eras, las plazas, las pequeñas iglesias y los rincones de nuestros pueblos. Lugares que durante generaciones han servido para trabajar, encontrarse, celebrar y compartir la vida, y que durante unos días se transforman en espacios para escuchar música.
Pero Al Taha Festival no nació únicamente pensando en quienes pudieran visitarnos. Nació también para nosotros.
La Taha está formada por siete pequeños pueblos y queríamos que la música sirviera como un hilo que los conectara, que nos hiciera recorrer nuestro propio municipio y volver a encontrarnos unos con otros. Durante esos días se camina de una era a una iglesia, de una plaza a otro pueblo, y el público termina formando parte de algo que va mucho más allá de una programación cultural.
Porque Al Taha Festival entiende la cultura como una herramienta de encuentro y de desarrollo comunitario. Vecinos, asociaciones, artistas y visitantes participan de un proyecto común en el que el territorio no es simplemente el escenario: es una parte esencial de lo que sucede.
Desde el principio tenía bastante claro el espíritu artístico que quería para el festival, pero una idea así necesitaba una mirada capaz de darle forma. Entonces pensé en mi amigo Miguel Hiroshi, músico y profundo conocedor de este mundo, y le propuse asumir la dirección artística.
Desde entonces, Ayuntamiento y dirección artística hemos ido construyendo juntos la personalidad de Al Taha: un festival profundamente ligado a La Taha y, al mismo tiempo, con una clara ambición artística. A este camino se ha incorporado también la Asociación Balate Abajo, nacida alrededor del propio festival y fundamental en su desarrollo.



Música, territorio y comunidad
Al Taha Festival comenzó a tomar forma en 2023, cuando asumí la Alcaldía de La Taha. Desde el principio tenía claro que uno de nuestros grandes retos debía ser generar vida en nuestros pueblos, atraer visitantes y contribuir a la economía local, pero sin renunciar a aquello que nos hace diferentes. Al contrario: haciendo de nuestra identidad el punto de partida.
Así nació la idea de crear un festival de música que no necesitara grandes escenarios, porque nuestros escenarios ya estaban aquí: las eras, las plazas, las pequeñas iglesias y los rincones de nuestros pueblos. Lugares que durante generaciones han servido para trabajar, encontrarse, celebrar y compartir la vida, y que durante unos días se transforman en espacios para escuchar música.
Pero Al Taha Festival no nació únicamente pensando en quienes pudieran visitarnos. Nació también para nosotros.
La Taha está formada por siete pequeños pueblos y queríamos que la música sirviera como un hilo que los conectara, que nos hiciera recorrer nuestro propio municipio y volver a encontrarnos unos con otros. Durante esos días se camina de una era a una iglesia, de una plaza a otro pueblo, y el público termina formando parte de algo que va mucho más allá de una programación cultural.
Porque Al Taha Festival entiende la cultura como una herramienta de encuentro y de desarrollo comunitario. Vecinos, asociaciones, artistas y visitantes participan de un proyecto común en el que el territorio no es simplemente el escenario: es una parte esencial de lo que sucede.
Desde el principio tenía bastante claro el espíritu artístico que quería para el festival, pero una idea así necesitaba una mirada capaz de darle forma. Entonces pensé en mi amigo Miguel Hiroshi, músico y profundo conocedor de este mundo, y le propuse asumir la dirección artística.




Desde entonces, Ayuntamiento y dirección artística hemos ido construyendo juntos la personalidad de Al Taha: un festival profundamente ligado a La Taha y, al mismo tiempo, con una clara ambición artística. A este camino se ha incorporado también la Asociación Balate Abajo, nacida alrededor del propio festival y fundamental en su desarrollo.
Esa identidad artística se articula alrededor de cuatro grandes líneas curatoriales.
Flamenco de Altura, que apuesta por grandes artistas capaces de dialogar con la tradición desde una mirada propia y contemporánea.
Música en las Iglesias, donde la música clásica y espiritual encuentra en nuestros pequeños templos espacios de escucha íntima, en los que la arquitectura, la acústica y el silencio forman parte de la experiencia.
Música de Raíz, que parte de nuestra propia tradición alpujarreña y la pone en conversación con músicas populares y tradicionales de otros lugares del mundo.
Y Campo Abierto, el territorio más experimental del festival, donde la creación sonora, las nuevas músicas y la electrónica dialogan con el paisaje rural.
Así pueden convivir, en apenas unos días, una iglesia centenaria y una propuesta experimental, el flamenco y la electrónica, las músicas de la Alpujarra y las de otros rincones del mundo. Tradición y vanguardia compartiendo un mismo territorio.
Pero Al Taha tampoco quiere ser únicamente una sucesión de conciertos.
Queremos que quien venga viva La Taha durante todo el día: caminar por nuestros senderos, conocer nuestra historia, participar en talleres y actividades, descubrir nuestra gastronomía y terminar escuchando una música extraordinaria mientras cae la tarde sobre una era o dentro de una pequeña iglesia.
La intención es que resulte difícil separar la música del lugar donde se ha escuchado. Que alguien recuerde un concierto, pero también el camino para llegar hasta él, una conversación, el silencio de una iglesia, una comida compartida o la montaña recortándose mientras comienza a sonar la música.
Después de tres ediciones, el público continúa crecendo. Pero nuestra aspiración nunca ha sido convertir Al Taha en un festival de grandes aglomeraciones. Perderíamos precisamente aquello que lo hace especial: la cercanía entre músicos, público, paisaje, patrimonio y vecinos.
Aquí no existe una frontera clara entre el festival y el pueblo porque, durante esos días, el pueblo entero forma parte del festival.
El reto ahora es consolidarlo y encontrar instituciones, empresas y personas que comprendan el valor de apoyar proyectos culturales de esta escala. Festivales que quizá nunca reunirán multitudes, pero que pueden conseguir algo igualmente importante: generar economía, fortalecer una comunidad, mantener vivos nuestros pueblos y demostrar que desde un territorio pequeño también se pueden construir propuestas culturales de enorme altura artística.


Porque Al Taha Festival nació, en el fondo, de una idea sencilla: que la cultura puede unir a las personas.
Que una canción puede llevarnos de un pueblo a otro. Que tradición y vanguardia pueden sentarse juntas. Y que siete pequeños pueblos de la Alpujarra pueden abrir sus puertas durante unos días y decir al mundo: ven, escucha, camina, comparte y descubre nuestra forma de vivir.
